¿Sabes como empiezan siempre todos los cuentos?. Con unas palabras mágicas. Muy poca gente sabe que son mágicas, aunque las conocen, y por eso cuando un cuento no empieza con estas palabras ni es cuento ni nada. Es un montoncito de palabras pegadas unas detrás de las otras, como hormigas, que entiendes pero que no tienen ningún secreto. Y el secreto de un cuento es la magia.
Por eso te voy a hacer un regalo, pero lo tienes que cuidar mucho, meterlo dentro de tu mano y acercártelo suvecito a los ojos cerrados para que nunca se te olvide. Es un secreto muy grande que podrás guardar hasta que puedas contárselo sólo a los niños pequeños cuando tu seas mayor, porque si un secreto se lo cuentas a todo el mundo pierde su magia.
Fíjate la de tiempo que vas a tener, hasta que seas mayor, para ir pintando con los colores que tu quieras este secreto. Podrás hacerlo crecer, o hacerlo pequeñito en muchos trocitos. Ponerle música, o hacer que huela a caramelo. Lo bueno del secreto que te voy a contar es que puedes decorarlo como quieras. Lo único que tienes que hacer obligatoriamente es tener cuidado para no perderlo, porque entonces estarías muy triste siempre sin saber porqué.
Fíjate bien. Estas palabras son “Erase una vez...”. A lo mejor ya las habías oído antes pero ¿sabias que eran mágicas?. Claro! ya te dije que no lo sabe todo el mundo.
Son mágicas, si, no te rías. Quieres comprobarlo?. Pues cierra los ojos y repitelas despacito. Justo despues de decirlas dí lo primero que se te ocurra. Cualquier cosa. Como son mágicas, siempre que las digas podrás hacer un cuento tu solo. Diez, cien, millones de cuentos distintos.
Siempre que digas “Erase una vez”, estas palabras mágicas te llevarán a donde tu quieras, a un molino abandonado, a la cumbre de una montaña llena de nieve, a un barril vacío al que le da el sol y está calentito, ver un tigre que ha perdido su rabo, todo lo que quieras...precisamente porque son palabras mágicas.
Además, puedes repetir estas palabras siempre que quieras. Yo lo he hecho, y tengo un montón de cuentos gracias a ellas. Hay veces que tienes tantos cuentos que algunos se van solitos, como si tuvieras patas, y es cuando te olvidas de ellos. Pero no pasa nada. Hay tantísimos cuentos por ahí, esperando salir, que no importa perder unos pocos. Lo importante es cuando tú los has ayudado a que se conviertan en cuentos y que no anden perdidos, dando vueltas por ahí, hechos un lio, sin ser cuentos ni nada...
Cuando empieces a decir las palabras mágicas hasta tú serás un cuento porque ¡¡¡Tu también serás mágico!!!.
Quieres que empecemos?
Pues dimelas, que yo te oiga.
“ERASE UNA VEZ”...