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Rima LXVIII Bécquer

por Lali
sábado, 17 de diciembre del 2011 a las 20:32
guardado en

Para qué intentar crear algo que ya han descrito, mejor que yo, otros antes...

No sé lo que he soñado
en la noche pasada.
Triste, muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.

Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al notarlo,
de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
¡Sé que aún me quedan lágrimas!

Me han regalado una amapola

por Lali
domingo, 17 de mayo del 2009 a las 21:56
guardado en

Un dia te llamé y tu voz seguía ahí. No me habías esperado y sin embargo, al oirte, sentí como que la luz había estado en stand by.

Pintaste mi casa, desamueblaste tu vida y me devolviste el alma, tan perdida que había desesperado de encontrarla.

Y te trajiste tan poco...tan poco que llenaste absolutamente todos los cajones al enseñarme a mirar hacia afuera de mi ventana.

Pasado un tiempo, dormí en tu pecho y pense "He vuelto a casa".

Y una mañana, me regalaste una amapola blanca.

El mostrenco

por Lali
miércoles, 04 de julio del 2007 a las 14:36
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Nació en Cafarnaúm, pero ya era toda una mujer, con sus propiedades de serie y sus lógicas ansias femeninas.
Se podía evocar en sus ojos la sensibilidad del ciervo acosado mientras su pecho subía y bajaba para facilitar la torrencial entrada del aire con que su cuerpo daba respuesta a la agitación sexual de la anticipación.
Sentada generosamente frente al televisor tras acomodar sus leves 235 kilos de peso, esperaba con nerviosismo mal contenido la llegada del trabajador social que, sin fallar un día -salvo cuando tuvo que llevar a su padre al taller para reparar un manguito- la visitaba desde hacía más de dos años.
Apocado y de ratoniles ademanes, Ireneo limpiaba con esmero las escaras de su cuerpo enamorado, las palpitantes ingles e incluso los tres pliegues de cada uno de sus sobacos llegando hasta los omoplatos. Tanto ella como Ireneo se sonrojaban violentamente cuando el muchacho llegaba al cuadrante de popa, pero él era un profesional y no dejaba de frotar hasta que cesaba de salir la sudorosa mugre convertida en largos churritos. Churritos de amor esencialmente vital.

Ambos compartían algunas aficiones, como dejar caer en libertad hilillos de baba durante las siestas e incluso tenían en común el asco insuperable a Eduardo Punset, aunque ella no sabía quien era sin que por ello no tuviera en su poder un muñeco para hacerle vudú, fabricado a partir de una patata con yemas crecidas.
A él le gustaba su trabajo y a ella imaginar la cabeza de Ireneo asomando bravía tras la gomilla del pantalón de chándal.
Parecía como si se amasen en silencio, aunque él tenía una novia bajita y ella un hámster.

Un día Ireneo no volvió a su casa, porque había aprobado una oposiciones de algo de estarse sentado y, en su lugar, mandaron a un señor resabiado que casi no le hablaba ni le miraba, limpiaba un poco su cuerpo con descuidado e incluso grosero gesto, protestaba a gritos contra el gobierno y escupía en el lavabo. Se iba dando un portazo.

El drama de los usuarios de trabajadores sociales a domicilio no tardó en aparecer.
El nuevo ayudante de cuerpo no llegaba a comprender que, además de limpiarle el tórax y tirar la basura, no hubiera estado de más atender una esencial necesidad femenina: el depilado.
Así, a ella pronto le empezaron a crecer las cejas para arriba, el bigote para abajo y el vello de las piernas para todas partes.

Un día funesto el señor del cuerpo abrió la puerta y se encontró con un ser peludo sobre una silla, sin poder reconocerla en absoluto. Llamó al Seprona y uno de sus efectivos, asustado, le metió un tiro porque no constaba como animal en peligro de extinción. Consecuentemente, no le hicieron autopsia por lo que nunca supieron que era un ser humano que se llamaba Julia y cuyo cuerpo fué devorado por los buitres en un muladar.
Ireneo se pegó un tiro porque le hacían mobbing.

Especímenes de piscina

por Lali
miércoles, 04 de julio del 2007 a las 14:35
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En la urbanización en la que habito, entre campos segados
de trigo y avutardas con “v”, la Comunidad de Propietarios
tuvo a bien construir tiempo ha una piscina para solaz y
remoje de nalgas de los contribuyentes.

Antes era exclusiva para socios y daba gloria ir porque
había cuatro gatos entre semana, ya que los socios son
(salvo unos cuantos pringados entre los que me incluyo)
potentados de esos que tienen
yates, una cuadra entera para quads y comen comida
preparada por mucama, no como yo, que estoy de lentejas
estofadas Litoral y ensaladas viudas hasta las orejas.

Pero hete aquí que ahora la cosa va por económico
bono-temporada y entre semana, una mara ingente de
chusma indocumentada y colegios enteros, se agolpan en
los cuatro sombrajos y decoran con “colorante alimentario”
la antes pulcra piscina. Ya notaba yo el agua un poco caldosa...

Ayer duré una hora escasa, aunque antes me había dado tiempo a agrupar por
sub-razas a toda la gentuza esta.
Los niños primero...


Supervivientes de Herodes’s Age

1- A
Herederos de Hernán-Cortés

Escala social pediátrica, indeterminada en género y quinta,
pero caracterizada por atravesar un momento mágico de
descubrimiento del medio que le rodea. El medio que les
rodea se resume en “Genitales propios y ajenos”.
Aquí podemos enclavar a la niña redicha, con coletitas,
que se pasó el rato sentada en mi toalla demostrándome
que sabía contar del uno al diez y que me hizo desgranarle
a continuación todos los números siguientes. Cuando llegué
al 34, el angelito, que no me estaba prestando la mínima
atención ya que su estrategia de despiste del enemigo estaba
dando frutos, me suelta la infantería a bocajarro en pleno paso
de las Termópilas:

“Yo tengo tetas”

Quedó el 35 apenas dibujado en mis labios y, tras contestarle
que qué bien, que me alegraba y tal, el engendro se me acerca
y, presionando con un dedo dañino las mias, me dice.
“El año que viene las tendré como tú, que me lo ha dicho la seño”.

Luego están los infantes que se tocan sin descanso en cuanto
sus madres les quitan los bañadores para que se sequen y que
convierten el recinto piscinil en un hábitat artificial para babuinos,
mientras sus madres despellejan a sus señores maridos.

1-B
Enjambre de aeropuerto


Otro subgrupo infantil son los enervantes trotones. Son
niños que corren una y otra vez, a gritos, alrededor de ti,
mientras intentas leer apaciblemente sin conseguirlo.
Es absolutamente fascinante, pero ayer conté nada menos
que seis grupúsculos independientes de trotones, jodiendo
a otros tantos sufridos individuos.
Si miras el panorama entrecerrando los ojos, te da la
sensación de estar ante la exasperante actividad de un
aeropuerto un 1 de agosto. Lo malo es que la Torre de
Control está inoperante.

1-C
Hijos de Marc Spitz

Las madres, para poder explotarse tranquilamente los
granos inguinales y pasarse las mejores recetas de la termomix, endosan a sus crías de tiranosaurio
a un par de mancebos que les dan clase de natación.
Estos mancebos tienen más grasa corporal de la esperada en
unos monitores de esgüimin, pero son adecuados para
mantener a la horda de pequeños mongoles agrupados y que
no se dispersen. Lo malo es que son tantos que se agrupan
en la totalidad de la piscina y si no te sacan un ojo con los flotadores-churro esos,
que miden cuatro metros de largo,
es de puto milagro.

Todo es un espejismo: Las consecuencias posteriores a este
agrupamiento momentáneo de fieras es que, al finalizar las
clases, y bocadillo de nocilla en mano, se alían estratégicamente
con los trotones y, además de unirse a su cruzada aeroportuaria,
compiten por ver quien se tira a bomba más cerca de ti, entre
risotadas de crueldad inusitada.

2.
Aprendiz de Zebulón Makeijan

Es el individuo comprendido entre los 13 y los 15 años que va a remojar a la piscina sus primeros pelos. Va de duro y es el más vocinglero dentro del agua, cuando la manada a la que pertenece entabla contacto con chavalillas de edad similar. La primera fase a lograr es provocar en las adolescentes los primeros “jijijis”, tras lo cual pasan a la original y novedosa fase de “ahogadilla con sorpresa”.

El pro-Zebulón siempre logra trincar a la de tetas más abultadas y, aprovechando la marejada, mete mano y soba globo sin que nadie lo note, ni siquiera la propia abultada, ocupada en no perecer por asfixia.
La contienda, exasperante en grado sumo si quieres nadar y evitar que te dejen K.O en el intento, puede durar bastante tiempo. El suficiente para que las semi-ahogadas se cansen y salgan del agua mientras la manada cerril se mantiene dentro del agua por empalme obvio.

El año pasado, me vengué de un Zebulón cuando salió del agua, diciendole -“chaval, que aún estás todo pinocho”. Se tiró rápidamente al agua y no salió sino cinco minutos más tarde y dando un rodeo para no toparse conmigo.

Otro dia sigo

Adiós chino. ¡Se feliz!

por Lali
miércoles, 04 de julio del 2007 a las 14:34
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Todos tenemos una misión en la vida, no me cabe duda.
La mia, que descubrí no hace mucho tiempo, es censar unos pocos chinos cada mes.

Todos los últimos martes de cada mes, indefectiblemente, voy a que me echen de comer a un restaurante chino muy pulcro, con sus bambús, su nevera de La Mallorquina, su fuente y su familia incestuosa de Budas y Confucios en su altarcito alumbrado con lámparas rojas de pinzas de a un euro la pieza (p.v.p).

El restaurante tiene a una señora de edad insondable tras el mostrador y, por camareros, a dos chinos y una china de faldamenta larga y cuello Mao.

Pero los tres camareros nunca son los mismos.

Hoy me ha atendido un chino muy guapo, con los pelos negros de punta y las uñas de los dedos cuadradas y bien manicuradas. El disfraz de camarero le quedaba como un patadón en el nido de golondrinas, pero no tiene importancia.

Toda modosita le he pedido el rollo, el arroz y la carne de siempre y he añadido, con voz angelical, lo que siempre pido: "y me traes salsa de soja, por favor".
- "Salsasoja, si".

Siempre dicen "Salsasoja, si", pero tardan un montón y necesito repetirlo una media de cuatro veces.

HOY HA SIDO DISTINTO


El chino guapo me lo ha traido a la primera y me he enamorado tanto que me he sentido sucia por la zona de las bragas.

Cuando me ha traido el flan, en una copa, el postrecillo le bailaba en las manos y sé que me quería decir en su mudo lenguaje de chico chino "cuanto me gustaría tener tu seno o pecho dentro de esta copa de cristal y que tremolara como lo hace este flan de huevo-vainillina".

Le he dejado diez céntimos de propina, hecha una desprendida de la vida y me he ido sollozando entre eructos, porque sé que la va a palmar antes del mes que viene.

"SE FELIZ ALLÁ DONDE VAYAS, CHINO GUAPO; A ESE PARAISO DE TODOS LOS CAMAREROS CHINOS MUERTOS. DESDE HOY NO SERÁS EN MI RECUERDO UN CHINO COMUN SINO EL "Amable Señor Oriental del Flan que Tiembla y las Uñas Cuadradas".

Te quiero...
Adiós...

Una piedra en un rio

por Lali
miércoles, 04 de julio del 2007 a las 14:33
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Cuando voy al monte siempre busco un sitio cerca de un rio o algo parecido. El caso es que sea agua limpia que fluya.
Me siento muy cerca del agua y me quedo con la mirada fija en un punto hasta que me duelen las piernas de tenerlas encogidas como un sioux. Cuando eso me pasa, por lo menos me he estado media hora como obnubilada.
Me gusta que me den esas “ausencias” porque es cuando más dueña de mi tiempo me siento. Cuando estoy consciente no me pertenezco en absoluto y eso no me gusta.

Junto al rio siempre tengo la misma sensación de robo. Siento que me roban mis horas, mi tiempo y mi vida. Junto al rio me convenzo de que soy menos libre que la piedra con musgo contra la que el agua se estrella. -“Cuando mañana esté sentada en mi mesa, rodeada de las mismas cuatro paredes de siempre, esta piedra seguirá aqui, al aire libre, mojada por un agua distinta cada vez. Y el agua seguirá haciendo glogloglo.” Cuando pienso esto me rayo y pongo la mente en blanco otra vez para que no me roben.

La piedra no es libre porque no se puede mover. Y no piensa. Pero me gusta más donde está ella que donde estoy yo.
Cuando me tengo que ir me da envidia de la piedra. Y la muevo de sitio para que se fastidie. A veces la hundo en el limo para que se aburra. Otras le raspo el musgo para que se quede desnuda y tenga frio.

Cuando llega el lunes y estoy en la oficina me voy a váter y escribo en un papel “lo siento”. Lo echo y tiro de la cadena.

1.001 cuentos para Pablo

por Lali
miércoles, 04 de julio del 2007 a las 14:32
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¿Sabes como empiezan siempre todos los cuentos?. Con unas palabras mágicas. Muy poca gente sabe que son mágicas, aunque las conocen, y por eso cuando un cuento no empieza con estas palabras ni es cuento ni nada. Es un montoncito de palabras pegadas unas detrás de las otras, como hormigas, que entiendes pero que no tienen ningún secreto. Y el secreto de un cuento es la magia.

Por eso te voy a hacer un regalo, pero lo tienes que cuidar mucho, meterlo dentro de tu mano y acercártelo suvecito a los ojos cerrados para que nunca se te olvide. Es un secreto muy grande que podrás guardar hasta que puedas contárselo sólo a los niños pequeños cuando tu seas mayor, porque si un secreto se lo cuentas a todo el mundo pierde su magia.

Fíjate la de tiempo que vas a tener, hasta que seas mayor, para ir pintando con los colores que tu quieras este secreto. Podrás hacerlo crecer, o hacerlo pequeñito en muchos trocitos. Ponerle música, o hacer que huela a caramelo. Lo bueno del secreto que te voy a contar es que puedes decorarlo como quieras. Lo único que tienes que hacer obligatoriamente es tener cuidado para no perderlo, porque entonces estarías muy triste siempre sin saber porqué.

Fíjate bien. Estas palabras son “Erase una vez...”. A lo mejor ya las habías oído antes pero ¿sabias que eran mágicas?. Claro! ya te dije que no lo sabe todo el mundo.
Son mágicas, si, no te rías. Quieres comprobarlo?. Pues cierra los ojos y repitelas despacito. Justo despues de decirlas dí lo primero que se te ocurra. Cualquier cosa. Como son mágicas, siempre que las digas podrás hacer un cuento tu solo. Diez, cien, millones de cuentos distintos.

Siempre que digas “Erase una vez”, estas palabras mágicas te llevarán a donde tu quieras, a un molino abandonado, a la cumbre de una montaña llena de nieve, a un barril vacío al que le da el sol y está calentito, ver un tigre que ha perdido su rabo, todo lo que quieras...precisamente porque son palabras mágicas.

Además, puedes repetir estas palabras siempre que quieras. Yo lo he hecho, y tengo un montón de cuentos gracias a ellas. Hay veces que tienes tantos cuentos que algunos se van solitos, como si tuvieras patas, y es cuando te olvidas de ellos. Pero no pasa nada. Hay tantísimos cuentos por ahí, esperando salir, que no importa perder unos pocos. Lo importante es cuando tú los has ayudado a que se conviertan en cuentos y que no anden perdidos, dando vueltas por ahí, hechos un lio, sin ser cuentos ni nada...

Cuando empieces a decir las palabras mágicas hasta tú serás un cuento porque ¡¡¡Tu también serás mágico!!!.
Quieres que empecemos?
Pues dimelas, que yo te oiga.

“ERASE UNA VEZ”...

Persigue tu sueño

por Lali
miércoles, 04 de julio del 2007 a las 14:31
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Cuando era pequeñita yo tenía un sueño.
Me despertaba por las noches agitada, nerviosa,
me costaba volverme a dormir y una vez, para
combatir el insomnio ansioso, me trasegué cuarto
kilo de aceitunas de Camporreal y tiré los güesos
a la calle porque era tan de madrugada que no
había nadie. Yo era muy atrevida.

No podía pensar en otra cosa... y en el parvulario
empezaron a creer que yo padecía un extraño caso
de autismo inoperante. Me quedaba con la mirada
fija y hacía sin querer:
“FIU-FIIIIIIIII-IIIIIII-FIRUFIFU
FIIIIIIII-IIIIIIIIIIIII”
Mi sueño era llegar a ser alguien en la vida.
Pero alguien especial. Yo quería ser ese alguien
a quien todos llaman para una urgencia y a los
que respondiera yo con una alegre soniquete musical:
“FIU-FIIIIIIIII-IIIIIII-FIRUFIFUFIIIIIIII-IIIIIIIIIIIII”
En efecto, lo habeis adivinado porque sois bastante
inteligentes todos: Yo quería ser afiladora de cuchillos:

Siempre había visto afiladores pero no afiladoras,
y yo quería ser afiladora, porque sólo había afiladores

Me gustaba la idea de ir por ahí con mi zampoña
(o aerófono), atendiendo los casos urgentes de afilamientos de cuchillos.

Para ir entrenando, volqué mi bicicleta apoyándola en el
suelo por el manillar y el sillín, y le daba alegremente a
los pedales, como hacen los organilleros con la manivela,
para que girara la rueda trasera y en ella yo empecé afilando
palitos. Hacía “SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSShhhh”, y me
producía una alegría solo comparable a lo que años más
tarde denominé “orgasmo o gustirrinazo”.

Pero un dia se me escapó el palito (que era de acacia)
y me jodí los dedos, que se me rasparon y todo.

Y abandoné esa idea romántica de tener un oficio.

Así que volqué mis anhelos hacia otro campo y quise
ser primatóloga. Pero resulta que sale carisimo establecerse
en los montes Virunga y total, para ver monos, me meto en
el metro y veo desde primates no evolucionados hasta
macacos con habilidades manuales. Yo, es que se encontrar las alternativas a los sueños, aunque soy muy rural y digo “cagar” en lugar de “hacer de cuerpo”.

Por favor, os lo ruego, no abandoneis vuestros sueñor e iros en fila india a tomar por culo.
Además, lo mejor para mantener vivos los sueños es no hacerlos realidad nunca.

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1.001 cuentos para Pablo (Lali)
Gracias Ruben. Me encantaría saber si mi escrito sirvió para que tus niños tengan ganas de crear ......(17 may)
1.001 cuentos para Pablo (ruben)
magnificogenial, lleno de ingenia y de vidasi no te importa lo voy a leer a mis alumnosun saludo y ......(02 abr)
Me acabo de pegar con un camionero en plena N-1 (maria)
jajajaaj me lo estaba creyendo y todo, aunque cuando ha llegado la parte del pollo me he olido que ......(07 ago)
1.001 cuentos para Pablo (Majo de Buenos Aires)
Es realmente maraviloso...eso nos recuerda que aún siendo mayores y teniendo miles de ......(24 abr)
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Divertido uso del lenguaje, sorprende, a pesar que el tema se intuye desde el princpio. VOy a echar ......(27 sep)

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